El cambio de horario que cada vez menos quieren hacer

Llegamos al último fin de semana del mes de marzo, y como cada año desde 1940, nos encontramos ante el famoso cambio de hora, un evento que ya marca la primavera y el otoño y que cada vez va encontrando más detractores, pero que seguimos haciendo religiosamente, entre protestas, gruñidos, y algún que otro despiste que nos cuesta al día siguiente andar como zombies toda la jornada.

En realidad, la cosa le parece fastidiosa a bastante gente, más allá de explicaciones y discusiones científicas y económicas, que aunque se repiten en cada ocasión, no parecen que convenzan a nadie ni hagan que nada cambie. Lo que sí es verdad es que durante varios días andaremos un poco desubicados, volviendo a levantarnos completamente de noche y cenando con el sol dándonos en la cara, por poco que nos descuidemos. Hay quien prefiere los días más largos, otros que gustan más de los días más cortos, pero este brusco cambio, a pesar de sólo representar una hora de nuestro día o más bien de nuestra noche, acaba por afectarnos en mayor o menor medida.

Justo hablando con un colega días pasados sobre este evento, me contaba que lo que él hacía para reducir el impacto de este cambio de hora era, simplemente, no dormir esa noche. Al principio me reí, pero seguidamente me entró la curiosidad por saber qué hacía en esas horas, y la verdad, no me sorprendió mucho cuando me confesó que pasaba todo ese tiempo hasta el otro día viendo videos xxx; precisamente, es un tío al que le va bastante esto de la pornografía, incluso puede decirse que es bastante experto en el tema, ya que estuvo a punto de convertirse en actor porno hace unos años, aunque finalmente la cosa no llegó a darse.

Hombre, realmente como idea no tiene precio, y sólo se me ocurre una cosa mejor que estar viendo sexo online durante horas, y es, por supuesto, estarlo practicando en vivo; aunque reconozco que el cansansio y el desgaste es mucho mayor en esta segunda opción, y podría ser que el objetivo de pasar la noche en vela no se viera al final cumplido. Eso de realizar porno casero es uno de los placeres de la vida que no todos llegamos a probar, porque se necesitan muchas variantes que lo hagan posible que no siempre se dan simultáneamente (a mí siempre me falla la pareja, que no consigo encontrar a ninguna a la que le haga tanta ilusión como a mí, vaya mala suerte);  y es una pena, porque como ocio no tiene precio, jeje.

Como digo, este colega mío es bastante experto en esto del porno online, ya sea amateur o profesional, y no dudo de que habrá encontrado el mejor material para mantenerse en vigilia toda la noche y evitar que una hora más o menos le afecte todos los biorritmos, o al menos no demasiado. Según él, el día siguiente es duro, peor no porque se encuentre confuso como el resto de nosotros; sólo siente la falta de sueño, con lo cual, cuando se acuesta a la noche siguiente, cae rendido en la cama, pero recuperando su rutina normal de sueño, y así de un golpe acaba con todos los efectos que este cambio horario provoca en mayor o menor medida.

Aunque a él le funcione, no creo que sea una medida demasiado recomendable para esta noche que llega, o para la que vendrá dentro de siete meses, pero como idea no podemos dejarla tampoco en la estacada, sería bueno tenerla en cuenta. Después de todo, nada vigoriza más el cuerpo que una buena sesión de sexo, ya sea en vivo o de otra forma, y quizá una mezcla de variantes de esta técnica causara algún efecto beneficioso en nosotros. Claro que todo esto sería transitorio, esperando el momento en que a alguien se le ocurra eliminar este cambio de hora que, al final, a casi todo el mundo trae de cabeza.