Prensa, radio y televisión en España: breve historia

Los medios de comunicación de cualquier país se han convertido en uno de sus pilares más valiosos, no sólo por su carácter informativo, sino también por el constructivo, es decir: un medio para comentar, criticar o aportar ideas a las actuaciones de sus ciudadanos, ya sea en el plano político, social u otro que se nos ocurra. Cierto que a veces no son tan rigurosos, neutrales o  independientes como querríamos, pero está claro que la sociedad de un país no podría desarrollarse positivamente sin ellos.

Hoy en día Internet ha suplantado con mucho los servicios que prestaban estos medios, pero no quiere decir que los haya eliminado completamente. Aún hay mucha gente que lee la prensa escrita por el simple placer de la lectura física, escucha la radio mientras conduce o va en el transporte publico, y se sienta a ver los telediarios a la hora del almuerzo a la cena, por suerte; y eso quiere decir que desentenderse de esos viejos hábitos no es tan fácil como se cree, aunque la red de redes ha dado la posibilidad de ampliar el radio de  acción, estando más y mejor informados de lo que pasa no sólo en lugares cercanos, sino también en el otro lado del planeta, de forma rápida y casi simultáneamente a lo que esté ocurriendo. Ventajas de la tecnología, aunque el potencial humano sigue siendo imprescindible, y por eso, los métodos de comunicación clásicos no acaban de morir del todo.

La prensa llegó a España en el siglo XVII, en forma de gacetas, panfletos que se repartían por las calles usando la reciente invención de la imprenta; la Gaceta de Madrid se considera el inicio del periodismo en nuestro país, aunque hasta el siglo siguiente estuvo bajo el control del Estado, y no fue hasta entonces, cuando aparecieron los primeros movimientos obreros y los partidos políticos, que comenzó a independizarse.

Casi el mismo recorrido tuvo la radio, que apareció en nuestro país a principios del siglo XX, también bajo el monopolio del Estado; no se puede decir que, justo hasta la instauración de la democracia en 1978, fuera una radio privada o independiente, aunque a partir de ahí empezaron a surgir emisoras de carácter libre, que evolucionaron hacia la radio que conocemos hoy.

Y en una dictadura como la que vivimos aquí, la aparición de la televisión no pudo tener otra trayectoria que la de ser una tele al servicio del gobierno, totalmente partidista y censurada, ajena a todo lo que no sirviera al franquismo. También la llegada de la democracia cambió eso, y su evolución por supuesto fue más impresionante que la de la radio, dando lugar a la aparición de las primera cadenas privadas a finales del siglo, y llegando a la multitud de canales TDT que existen hoy en día.